Solemnidades y fiestas

Ser lector de la Misericordia de Dios

 
El día 18 de Marzo del 2016, en la capilla del seminario, 7 hermanos seminaristas y yo recibimos por gracia de Dios el ministerio del Lectorado. En una celebración presidida por el Señor Obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló. En nuestra formación inicial, los ministerios son parte importante, ya que son el preámbulo para recibir el sacramento del orden.
 
Desde la mañana noté la emoción y los nervios en mis compañeros, había llegado la hora, era el momento de arrodillarnos y recibir la bendición de nuestro Señor Obispo, para luego recibir en nuestras manos el libro de la Sagrada Escritura y decir «Amén» a la invitación de Jesús a vivir y meditar cada día su Palabra, para poder ser servidores de la misma y verdaderos portadores y testigos del mensaje de Dios a los hombres.
 
La Palabra de Dios me ha acompañado en mi caminar cristiano muy de cerca, recuerdo que en los momentos difíciles, siempre la Palabra de Dios me ha dado consuelo y esperanza, además de la luz necesaria para continuar avanzando. En los momentos alegres la palabra me ha enseñado a ser agradecido y a sentirme amado por Dios por las bendiciones que derrama en mi vida. También la Palabra me ha corregido y Dios me ha hablado fuerte cuando me alejo de él. La Palabra de Dios es compañera fiel del cristiano y más aún del hombre que desea entregar su servicio a Dios. Esto no podrá ser posible sin un gran amor y pasión por la Palabra. Dios nos habla, y debemos tener la mente y el corazón abiertos para recibir ese mensaje de Dios y que cambie nuestra vida.
 
Desde un día antes, mis compañeros y yo compartíamos, en retiro espiritual, el gran compromiso que adquiríamos con Dios y con la Iglesia, ahora tendremos que dedicarnos más arduamente a la lectura, reflexión y oración de la Palabra de Dios. Tarea nada fácil, así lo expresaba Don Sigfredo en la homilía de la celebración, leer la Palabra de Dios técnicamente cualquiera lo puede hacer, pero leer a la manera de Jesús es ir más allá, es leer lo que Dios me quiere decir con su Palabra y con las situaciones de la vida misma, es dejar que mi vida sea interpelada por la Palabra y así poder ayudar a mis hermanos a interpretar la Palabra de Dios en su vida.
 
El amor de Dios para con nosotros es infinito, nos da la gracia de recibir el ministerio del Lectorado gratuita y amorosamente, Dios mismo nos habla y nos dice: «te confió mi Palabra», Dios confía en nosotros, cree en nosotros, sólo queda abandonarse a este amor y comprometerse a corresponder de la mejor manera  a este don recibido. Ahora somos ministros de la Palabra, que Dios nos ilumine y nos dé las gracias necesarias para ejercer este ministerio con amor y al servicio siempre de los hermanos. Que podamos ser verdaderos lectores de la misericordia de Dios.
 

Seminario Conciliar de la Purísima

González Ortega # 10

C.P. 98600, Col. Centro

Guadalupe, Zac.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.